Los de Luis Guil doblegaron en la prorroga al MMT Estudiantes (97-89), en un final de infarto tras un mal partido en el Fernando Martín.

La locura llegó al Fernando Martín con el bocinazo final. Con el segundo bocinazo final. El primero ya hizo que la grada naranja, más pasiva que de costumbre, se despertara y se creyera de manera real lo que acababa de presenciar. Y es que nadie un día después es capaz de explicar qué ocurrió en Pabellón fuenlabreño en la mañana de ayer.
El segundo derbi de la temporada entre el Alta Gestión Fuenlabrada y el MMT Estudiantes prometía espectáculo, aunque éste solo llegara en los instantes finales del mismo.
Hasta el minuto 38 de partido, el baloncesto visto en el pabellón fuenlabreño brilló por su ausencia. El regreso de Luis Casimiro y Tom Wideman a su ex casa fue como se esperaba. El cuadro estudiantil manejó el ritmo del encuentro a su antojo y se encontró con un partido a su medida, sin demasiados problemas, eso sí, casi siempre con el Fuenla por delante.
Pero lo peor del choque llegó en el tercer periodo, donde un mal ataque siguió a una mala defensa, y los naranjas vieron como solo podían anotar 8 puntos en esos terceros 10 minutos. Los estudiantiles tenían encarrilado el triunfo, más si cabe cuando mediado el último periodo se vieron con 12 puntos de renta que casi sentenciaba el choque. Y más aún cuando entrando en el último minuto y medio se veían con 8 puntos que les garantizaba la victoria.
Pero esta temporada el Alta Gestión Fuenlabrada tiene algo que no sabemos bien qué es. La competitividad de este equipo es superior a la de hace un par de años, y de la mano de Kris Valters y Saúl Blanco, lograron lo impensable: empatar el choque y forzar la prórroga. El balón con suspense del ovetense entró en el aro estudiantil, desesperando a los del Ramiro y levantando a un Pabellón que hasta ese momento creyó más en la derrota que en la remontada.
El tiempo extra no tuvo color, y fue de claro dominio fuenlabreño, con los dos triples consecutivos de Brad Oleson y otro de Valters que le dieron la máxima renta del choque a los de Luis Guil, (9 arriba a falta de dos minutos y medio), renta que no perderían hasta el final del choque.
El 11º triunfo se quedó en el Fernando Martín, y en boca del propio técnico fuenlabreño,
“ya es hora de dejar de pensar en la permanencia, porque está virtualmente conseguida, y mirar hacia cotas mayores”.
Sueñen, aficionados. Vamos a por el Play Off!!