Los fuenlabreños se vinieron abajo defensivamente en el último cuarto y desperdiciaron 15 puntos de ventaja.

El mundo del deporte siempre deja aspectos inexplicables. Y en Fuenlabrada últimamente estamos muy acostumbrados a que esas cosas sucedan con mucha más frecuencia de lo que debería.
El partido ante el Kalise Gran Canaria debería haber servido para quitarse de un plumazo todas las dudas (si es que se generó alguna) tras la derrota ante el Pamesa Valencia del pasado miércoles, pero sucedió todo lo contrario.
El choque no comenzó mal para los de Luis Guil, que sin hacer demasiados alardes de buen juego, sí maniataron a los canarios con un buen juego interior y mejor disposición en ataque, sobre todo con Oleson y Saúl Blanco como puntas de una lanza que poco a poco iba rompiendo el juego que planteaba Salva Maldonado, que nunca supo, hasta el último cuarto, contrarrestar lo desplegado en la cancha por el
fuenla.
Al descanso las cosas estaban igualadas con una mínima diferencia a favor de los naranjas (39-32), pero el arranque del tercer hizo pensar que el partido se quedaba en casa y que los fuenlabreños volvían a hacer del Fernando Martín un auténtico fortín… pero nada más lejos de la realidad.
Toda cambió en el momento en el que por segunda vez lograron la máxima renta del partido a su favor (+15) y parecía que estaba todo sentenciado, con un Oleson que seguía buscando con facilidad el aro canario, y con un Blanco que le seguía demostrando que son una de las parejas a tener en cuenta esta temporada. Pero se entró en una dinámica que, como en Valencia, no le conviene al cuadro naranja, que no es otra que el intercambio de canastas. Y claro, en cuanto los fuenlabreños dejaron tres posesiones sin anotar, y viendo que Peter John Ramos había desaparecido (hizo 12 puntos de valoración en el primer tiempo, terminó con 11 el partido, es decir, números negativos en el segundo tiempo), el Granca se vino arriba y ya no hubo manera de parar a English y Savane que rompieron una y otra vez la defensa local, para terminar por decantar la balanza a favor de su equipo y poniendo el definitivo 75-86 en el marcador.
Nueva derrota, la segunda consecutiva, y unas mínimas dudas que salen en la tercera jornada de la competición, entre otros asuntos porque no se puede depender, porque el Alta Gestión no puede depender de tan solo dos jugadores, como son Oleson y Blanco.
La pregunta es fácil: ¿qué pasará cuando Oleson y Saúl no anoten con facilidad?.